Comprendiendo juntos, integrando vidas

Bienvenido/a

¡Hola!
Soy Yolanda Aguirre, psicóloga humanista. Aquí eres bienvenido/a tal y como eres. Este es un espacio donde nos reuniremos dos experto/as: tú, como el/la mayor conocedor/a de tu propia vida, y yo, como experta en acompañarte en el camino terapéutico. Junto/as, exploraremos tus emociones y necesidades con el respeto y la empatía que mereces. Te acompañaré en un proceso de autodescubrimiento, donde podrás conectar con tu propio potencial de sanación y crecimiento.

Breve introducción a mi enfoque

La psicología humanista ve al ser humano como alguien valioso y capaz de encontrar su propio camino hacia la sanación. En mi enfoque integrador, trabajo contigo desde la empatía y la compasión, creando un espacio seguro donde puedes explorar tu historia, tu dolor y tus aspiraciones. Profundizo en temas de trauma, infancia y crecimiento personal, ayudándote a comprender cómo las experiencias pasadas influyen en tu bienestar actual. He visto cómo cada persona, al recibir el apoyo adecuado, puede reconocer su propia fortaleza y avanzar hacia una vida más plena y auténtica. Si sientes que el pasado te pesa o necesitas comprensión en un momento difícil, estoy aquí para acompañarte.

Autoaceptación y autocompasión como base del proceso

En el centro de mi forma de acompañar se encuentran la autoaceptación y la autocompasión radical. Entiendo la compasión no como lástima ni como complacencia, sino como una actitud consciente que nos permite mirarnos con honestidad, respeto y responsabilidad.
La compasión no implica justificarlo todo ni quedarnos inmóviles ante lo que duele. Al contrario, crea las condiciones necesarias para comprender qué está ocurriendo y dar pasos reales hacia el cambio, sin violencia interna ni exigencias imposibles.
No hay sanación posible allí donde una parte de uno mismo es rechazada o forzada a cambiar. Por eso, el acompañamiento que ofrezco no busca “arreglarte”, sino ayudarte a comprenderte y a asumir un papel activo en tu propio proceso, desde una relación más amable y clara contigo.
Desde esta mirada, la terapia se convierte en un camino de autoconocimiento, aceptación radical y reconexión con tu esencia, donde el cambio surge de forma natural cuando hay presencia, compromiso y compasión.

¿Y por qué EREA?

Elegí el nombre EREA porque significa “Mujer de Paz”, y ese es el propósito que guía cada paso en mi camino profesional y personal. Para mí, ser una mujer de paz implica crear un espacio donde la calma, la serenidad y la aceptación incondicional estén siempre presentes. EREA refleja las cualidades que considero esenciales en mi labor: humildad, honestidad, empatía, curiosidad, ausencia de juicio y compasión. Este nombre encarna mi compromiso de acompañarte desde la paz y ayudarte a conectar con tu Verdad, esa Verdad que nos libera y nos permite vivir plenamente.

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